El origen de Palmyra
Hay historias que no se buscan: aparecen. A veces llegan como una imagen fugaz, otras como una sensación que se instala en el cuerpo antes de tener palabras. Palmyra nació así, como un territorio emocional antes que un argumento. Un lugar que no existía en ningún mapa, pero que exigía ser explorado.
Lo primero que apareció no fue un personaje, ni una trama, sino un clima: humedad espesa, vegetación que respira, un silencio que no es silencio. Un paisaje exótico donde la belleza y la amenaza conviven sin pedir permiso. Ese ambiente fue el punto de partida. Todo lo demás —los personajes, sus deseos, sus heridas, sus decisiones— surgió después, como si ya hubieran estado esperando en la sombra.